Psicología del Trader

Psicología Adaptada al Trading Intradiario

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Oscar del Río lleva entrenando psicológicamente, desde el año 1996,  a jugadores profesionales y amateurs de todos los niveles. Ha impartido cursos y seminarios de Psicología deportiva tanto para alumnos como profesores de escuelas de golf. Colabora con la APG de España así como con diversas revistas y desde su página Web:  http://www.psicogolf.com

En nuestro afán por mejorar y proporcionaros un mejor y más completo servicio desde nuestra página Web, hemos entrado en contacto con él; para que, con sus artículos, nos ayude a mejorar y/o solucionar problemas de concentración y su regulación, auto confianza, eliminar pensamientos negativos, adoptar aptitudes positivas, etc.

15/09/2006.

Los Tres Principios de la Actitud Positiva.

 Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria).

“Cuando nos enfrentemos a la operativa siempre debemos hacerlo con una actitud positiva”. Esta sentencia tan  grandilocuente como vacía de contenido es uno de los consejos que más se oyen en este mundillo, pero, ¿qué significa tener una actitud positiva? y lo que es más importante, ¿cómo se consigue?

Comenzaremos realizando un pequeño ejercicio: “Haga todo lo posible para No pensar en un coche amarillo”… ¿En qué estaba pensando?, seguramente en un pedazo de Lamborghini amarillo feo de hermoso. Con este ejercicio quiero que entienda que la mente humana procesa erróneamente la palabra “no”.

Si la palabra “no” es una de las que más aparece en sus autodiálogos, durante la operativa, difícilmente podrá desarrollar una actitud que le ayude a conseguir sus objetivos y disfrutar de ella. Sin embargo, el “no”, si sabemos como transformarlo, se puede convertir en la base para desarrollar una actitud positiva.

Primer principio de la actitud positiva

Para explicarle cómo transformar un “no” en algo positivo imagínese  preparando una operación en una zona de resistencia con varios niveles. Lo primero que se le puede venir a la cabeza es “No entres vendido en el nivel más bajo”. Dadas las circunstancias  este “no” aparece como el pensamiento lógico y adecuado. El problema aparece cuando el operador se queda clavado en este pensamiento y no es capaz de transformarlo; por lo que su mente está centrada en el nivel más bajo (le entrarán dudas: si entro y sigue subiendo… pero si no entro y si se gira desde él…)

Para transformar el “no” hay que seguir el siguiente proceso de pensamiento: “Bien ya se dónde no quiero abrir posiciones cortas, pero ¿dónde las quiero abrir? La respuesta puede ser: “En el nivel más alto de la zona”. A partir de este momento el operador ya sabe donde quiere abrir sus posiciones y deberá concentrarse en ese nivel de la zona, olvidándose por completo de los otros niveles.

Segundo principio de la actitud positiva

Para ejemplificar el segundo principio vamos a seguir con el mismo ejemplo. El operador ya sabe que quiere abrir posiciones en la parte alta de la zona.

El siguiente pensamiento de cara a desarrollar una actitud positiva sería: “¿Qué tengo que hacer para ello? Para dar respuesta a esta pregunta el operador deberá analizar el punto de entrada, los posibles objetivos y donde situar su stop de pérdidas, en definitiva creará una estrategia.

Para ello debe conseguir pensar de forma que sea capaz de transformar ese “no” en parte del análisis y de tener en cuenta todos los obstáculos a la hora de planificar la operación, para así poder tomar las decisiones correctas poniendo a nuestro favor, esos obstáculos, a la hora de ejecutar la orden.

Fíjese como el operador ha pasado de estar pensando en el sitio dónde quiere entrar, a pensar en qué estrategia debe seguir. La mente ha pasado de estar concentrada en lo que quiere conseguir a lo que ha de hacer para conseguirlo, que es precisamente el segundo principio de la actitud positiva.

Tercer principio de la actitud positiva

Para ejemplificar el tercer principio de la actitud positiva nos trasladamos al momento de introducir las órdenes necesarias para llevar a cabo nuestra operación; que, en definitiva, es el lugar donde se vislumbrará el resultado de la misma y debemos llegar a ella con decisión y actitud positiva, dejando a un lado las cosas que se escapan a nuestro control.

A la hora de realizar una operación intervienen diversos factores que se escapan al control del operador, como es que se gire el mercado repentinamente: por una noticia, por unas ordenes mal introducidas por un broker, Maniobras Orquestales en la Oscuridad, puede haber un fallo en la conexión de cualquiera de las empresas que tenemos contratadas (línea telefónica y Adsl, Internet, recepción de gráficos, broker, Meff, etc.). Todo esto significa que el resultado de la operación no está al 100% bajo el control del operador. En cambio lo que si podemos controlar es el tipo de operación que queremos realizar, los pensamientos que tenemos a la hora de calcular la estrategia: la decisión sobre dónde y cómo vamos a entrar, dónde vamos a situar nuestro stop y qué objetivos de beneficio podemos marcarnos. Todos estos factores no dependen ni del azar ni de factores ajenos al operador.

Para desarrollar una actitud positiva es muy importante centrarse solamente en aquellos factores que estén bajo su control, dejando de lado todos aquellos otros que no lo están. Están factores que escapan a su control unas veces beneficiarán al operador y otras le perjudicarán; pero recuerde, los grandes operadores no creen en la suerte, creen en si mismos.

Si no está acostumbrado a pensar siguiendo estos tres principios le costará cambiar sus antiguos hábitos de pensamiento por los nuevos, pero sepa que desde el momento en que decida guiarse por estos tres principios, su rendimiento mejorará de forma automática.

RECUERDE:

1.- Concéntrese en dónde quiere abrir la operación, en vez de donde no quiere hacerlo.

2.- Distinga en todo momento entre lo que quiere conseguir, de lo que ha de hacer para conseguirlo.

3.- Concéntrese en aquellos factores que están bajo su control y deje a un lado aquellos que escapen a su control.

 

15/09/2006.

La actitud positiva y la negativa.

 Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria).

La actitud con la que el trader afronta la operativa va a determinar en gran parte su rendimiento. Evidentemente lo más importante en la operativa es el resultado que se obtiene en cada una de las operaciones.  En función de la actitud que tenga el operador para conseguir buenos resultados podemos distinguir dos tipos de operadores:

  1. Aquellos que buscan el resultado, pero se concentran en hacer las cosas bien y siguiendo el sistema.
  2. Aquellos que buscan el resultado, pero se concentran en no cometer errores.

El primer grupo tiene una predisposición y una actitud positiva, mientras que el segundo presenta una predisposición y una actitud negativa. Ambos tipos de operadores buscan el mismo objetivo, pero por caminos muy diferentes. El primer tipo de operador tiene una autoconfianza alta y se muestra convencido de sus posibilidades, mientras que el segundo tipo de operador se muestra inseguro y con falta de confianza en sus posibilidades.

Son varios los factores que determinan qué predisposición va a tener el operador en un momento determinado: Las expectativas, resultados de operaciones anteriores o los objetivos que se haya marcado a corto y largo plazo.

Dentro de una misma sesión, la actitud del operador puede variar ir variando de un lado a otro dependiendo de los resultados de las primeras operaciones. Desde el punto de vista psicológico esto constituye un error ya que la actitud del operador va a depender de factores externos a él y que no están bajo su control, como por ejemplo las fluctuaciones del mercado. Algo tan importante como es la actitud del operador no debe depender nunca de factores que se escapen a su control. Para conseguir que esto no suceda es básico que el operador tenga interiorizada una actitud positiva que sea tan fuerte y esté tan bien arraigada, que factores externos como el resultado no puedan influirle.

Los operadores con una actitud negativa se conforman con no cometer errores. Cuando esta actitud es muy acusada trae como consecuencia el “miedo a fallar”. El miedo al fallo suele ser la causa más habitual de los bloqueos ya que el operador solamente puede pensar en las consecuencias negativas de cada una de las decisiones que puede tomar, produciendo excesivos nervios, ansiedad y errores de concentración. La consecuencia final es que el operador está más pendiente de lo que no tiene que hacer que de lo que realmente tiene que hacer y las probabilidades de cometer errores, que es precisamente lo que quiere evitar, cada vez es más alta.

Con una actitud y predisposición negativa la autoconfianza es casi imposible que se recupere y el operador entra en un círculo vicioso (“como no tengo confianza no puedo operar, ya que lo voy a hacer mal”) y bien lejos de disfrutar con la operativa, aunque el resultado sea bueno, no puede permitirse el lujo de relajarse porque el fallo puede venir en cualquier momento lo que hace que la operativa se convierta en una situación muy estresante y se vea como un reto difícil de superar, que le puede llevar al fracaso.

En contraposición, los operadores con una actitud positiva y que se toman la operativa con la mentalidad de hacer bien las operaciones, siguiendo sus sistemas, suelen tener una autoconfianza alta, están motivados por conseguir el éxito y no por evitar el fracaso, se marcan bien los objetivos, disfrutan de la operativa ya que para ellos es un reto y una excelente oportunidad de demostrar sus habilidades. Su concentración es correcta ya que están pensando solamente en lo que tienen que hacer, su nivel de activación es el adecuado, se recuperan mejor de los errores y suelen tener mayor control mental y emocional.

Si conseguimos comenzar la operativa, cada día, con una actitud positiva estable podemos estar seguros que nuestra mente va a jugar a nuestro favor y, por lo tanto, los resultados generales serán buenos.

15/09/2006.

Los pensamientos negativos.

Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria).

Son aquellos que afectan negativamente al rendimiento del operador.

Los más comunes son las autocríticas negativas, las dudas sobre nuestros conocimientos y sobre la capacidad de reacción:

Soy tonto, nunca lo voy a hacer bien, no voy a aprender nunca, etc.

Pero también existen otro tipo de pensamientos que nos influyen negativamente; son todos aquellos que nos crean una obligación o que sentencian de antemano nuestra actuación:

Tengo que ganar esa operación, sino…

No puedo fallar ninguna operación, sino…

Tengo que hacer todo bien, sino…

Nunca consigo hacer dos operaciones seguidas buenas.

Seguro que el precio se vuelve en mi contra.

Siempre que fallo la primera operación, fallo las siguientes.

Solución:

Debemos intentar que no aparezcan estos pensamientos y si aparecen, aprender a detectarlos a tiempo para cambiarlos por otros que nos ayuden y nos quiten presión.

Esto debemos practicarlo muy a menudo y así cuando aparezcan le pondremos solución con muchísima rapidez.

Por ejemplo; tenemos una zona con dos niveles de precio en la que podemos iniciar una operación. Podemos pensar dos cosas en esa misma situación:

1-    Seguro que si me meto en el primer nivel, se va hasta el segundo y perderé unos puntos de recorrido, además deberé situar mi stop demasiado lejos de mi punto de entrada, con lo que si la operación sale mal, perderé un montón de puntos.

2-    Debo meterme en el segundo nivel, ya que reduciré el stop y si sale a mi favor obtendré más beneficio. Lo único que puede ocurrir en mi contra es que, el precio, no llegue a él y no se inicie la operación.

Lo correcto es pensar las dos cosas, ya que con ello haremos un perfecto análisis de la situación. Pero una vez hecho, deberemos centrarnos en el segundo pensamiento, ya que con ello llevaremos la mente a la zona más positiva, que es lo que nos interesa.

Por el contrario si nos centramos en el primer pensamiento, dejaremos abierta la puerta de las dudas, la inseguridad y los pensamientos negativos.

11/09/2006.

La rutina pre-operación.

Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria).

Uno de los factores psicológicos más importantes en la actividad del operador es la concentración. Por ello es básico saber manejar y controlar la capacidad de concentración durante la operativa. El instrumento con el contamos para desarrollar y regular la capacidad de concentración es la rutina pre-operación. Veamos en qué consiste y cómo podemos sacarle partido en la actividad intradiaria.

Lo primero que ha de quedar claro es que la rutina no consiste en “hacer siempre lo mismo” sino en “pensar siempre lo mismo”. A menudo se identifica la rutina pre-operación con las conductas que lleva a cabo el operador: Colocarse detrás de la pantalla, encender el ordenador, abrir los gráficos del espacio de trabajo, cliquear con el botón de bolígrafo o golpear con él la mesa, etc. Todas estas conductas llevan asociadas un proceso de pensamiento y son estos pensamientos lo realmente importante de la rutina ya que será en función de ellos se tomarán todas las decisiones. Cuando el operador se coloca delante de un gráfico debe ser para visualizar la posible operación y concentrarse únicamente en ese objetivo. Si en vez de eso está pensando en las consecuencias negativas que puede tener la operación si le sale mal o en otros estímulos irrelevantes para esa actividad, no estará concentrado o en los factores más importantes de la operación.

Podemos definir la rutina pre-operación como el conjunto ordenado de pensamientos y conductas que se realizan para preparar una operación y cuyo objetivo es alcanzar la predisposición mental adecuada para la ejecución de la misma.  Cuando la rutina está automatizada las conductas que integran la rutina llevan asociadas automáticamente los pensamientos correctos, de tal forma que detrás de una conducta o un estímulo determinado y sin que medie control consciente por parte del operador aparece un pensamiento asociado.

Para construir una rutina pre-operativa tendremos:

1.- Analizar a qué estímulos (datos, gráficos, análisis) hay que prestar atención en cada momento de la operativa para que ésta resulte satisfactoria.

2.- Ordenar cronológicamente en que orden se dan todos estos estímulos:

– Análisis de la sesión anterior

– Momentos iniciales de la apertura, etc.

De tal forma que tengamos descritos y ordenados todos los estímulos y factores que hemos de tener en cuenta. De esta forma sabremos en qué hay concentrarse y cuando.

3.- Hacer un listado con las conductas asociadas a cada pensamiento y a cada estímulo.

En el cuadro inferior podemos ver un modelo básico de rutina donde se diferencia el proceso de pensamiento y sus conductas asociadas. La rutina conductual puede personalizarla cada operador, para que le lleve hacia una rutina mental predeterminada, a este modelo básico se podrían añadir las particularidades de cada operador a nivel conductual como tocarse el pelo, o la oreja, o algún tipo de pensamiento positivo que le sirva de disparador de la acción. Esto sería el proceso de individualización de la rutina conductual. Se puede observar que la rutina mental es un proceso continuo en donde podemos distinguir varias partes inamovibles para todos los operadores.

Lo importante es que en cada momento el operador esté atendiendo únicamente a esa parte de la rutina mental y que no entre ningún otro pensamiento que no esté relacionado con esa fase. De esta forma lo que se consigue es que el operador esté concentrado en lo que tiene que estar y que no atienda ni se distraiga por otros estímulos como el resultado que lleva o errores anteriores.

Rutina Conductual  ———————  Rutina Mental

Mirar los gráficosDetectar la posible operación: Analizar la situación del precio y los osciladores, detectar la posible zona de entrada.

Cliquear con el botón del bolígrafoCalcular el punto de entrada, los posibles objetivos y la colocación del stop de protección.

Cerrar los ojos    ——————————–    Visualizar la posible operación.

Introducción de las órdenes ——————–    Pensamiento positivo necesarias para realizar la operación.

Entrenamiento:

El requisito básico para poder desarrollar una sólida rutina pre-operación es tener una buena capacidad de concentración. Si el operador no cuenta con ella le será difícil concentrarse solamente en cada parte de la rutina sin que interfieran otros pensamientos. En estos casos se debe potenciar la concentración. A partir de aquí el trabajo consiste en automatizar todo el proceso de pensamiento. Para ello es necesario entrenarlo diariamente igual que cuando se intenta automatizar un gesto técnico en cualquier deporte. Para ello echaremos mano del simulador (nunca hagáis más de 5 operaciones seguidas con rutina ya que bajaría la calidad del ejercicio por el cansancio) y practicaremos nuestra rutina conductual completa que nos sirva de disparador para cada una de las fases de la rutina mental. Así sabremos el grado de automatización que se va consiguiendo y los posibles problemas que van surgiendo. Una vez que se cuente con una buena rutina mental y lo suficientemente avanzada, se irá combinando con operaciones reales, para poco a poco ir dejando las simulaciones.

Utilidades

Nivel de concentración óptimo, se evitan otros pensamientos y distracciones. Se evitan las precipitaciones y los nervios. Al pensar siempre en lo mismo se evitan momentos de duda y tensión.

28/08/2006.

La concentración aplicada a la operativa intradiaria.

Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria).

La concentración:

Nadie duda que uno de los factores claves a la hora de obtener un buen rendimiento, durante la sesión, sea la capacidad de concentración del trader. La concentración es la habilidad para dirigir y mantener la atención hacia los factores relevantes para la ejecución de una tarea. En el caso de la operativa intradiaria; estar concentrado supone atender exclusivamente a aquellos factores que lanzarán la operación (posible punto de entrada, posible señal del sistema, posible objetivo, situación del stop, etc.) que van a influir en la ejecución exitosa de nuestra operación y no distraerse con otros factores como errores anteriores, resultado que se lleva en ese momento o las consecuencias que puede tener el fallar o acertar la operación que queremos realizar. Estos factores no tienen relación directa con la operación a ejecutar y por tanto lo único que consiguen es desconcentrar al trader ya que está pensando en aspectos que no tienen que ver con la operación en sí.

La concentración es una habilidad psicológica que todos tenemos en mayor o menor grado y que con un entrenamiento adecuado se puede mejorar como cualquier otra habilidad ya sea ésta física o técnica.

La concentración aplicada a la operativa intradiaria.

La atención presenta dos dimensiones: la dirección que es hacia donde dirigimos la atención y puede ser externa o interna según donde se encuentre el estímulo a atender y la amplitud que viene determinada por la cantidad de información que procesamos a la vez y que puede ser amplia o estrecha si atendemos a varios estímulos o nos centramos solamente en uno. La combinación de estas dos dimensiones da lugar a las cuatro modalidades atencionales: interna-amplia, interna-estrecha, externa-amplia y externa-estrecha. El trader puede entrenarse para potenciar cada una de ellas así como para pasar de una a otra modalidad evitando cualquier tipo de interferencias.

Veamos como en el proceso de preparación y ejecución de una operación, la atención del trader va centrándose en diferentes estímulos, pasando de una modalidad atencional a otra en un corto espacio de tiempo:

1.- El trader se fija en la situación del precio en ese momento, si está o no próximo a una zona que lo pueda hacer reaccionar. A continuación pasa a analizar la posible señal de su oscilador, si el precio llega a esa zona. En este momento la atención es externa y amplia.

2.- Una vez procesada esta información, se planifica la operación. El Punto de entrada, los posibles objetivos de beneficios que obtendría si el precio reacciona y la situación donde debe situar el stop de pérdidas. Aquí el foco atencional es interno y amplio.

3.- Después, el operador se centra en la operación que quiere realizar e intenta visualizarla. La atención pasa a ser interna y estrecha.

4.- Por último, introduce las órdenes y las ejecuta. El foco atencional pasa a ser externo y estrecho.

En cada fase del proceso, el operador sólo ha de concentrarse en aquellos estímulos que son relevantes en esa fase. Por ejemplo: si está en la fase 4, fijando su atención en la introducción de las órdenes y el operador está pensando “Cuidado con el stop que está demasiado cercano o el precio no va a llegar al objetivo. La operación tiene muchas probabilidades de ser errónea ya que está introduciendo dudas en el momento de la ejecución. Este pensamiento no es que sea incorrecto o negativo, sino lo que es incorrecto es su momento de aparición. En las fases 1 y 2 del proceso habrá que tener en cuenta esas cosas, pero no en el momento de ir a ejecutar la operación.

Regulación de la concentración durante la sesión:

La mente humana tiene una capacidad limitada de procesamiento en cuanto a la cantidad de estímulos a procesar en un momento determinado y en cuanto al tiempo que se puede estar concentrado en una tarea sin que aparezca la fatiga mental. Cuando ésta aparece o se intenta atender a varios estímulos a la vez, la calidad en la ejecución de esa tarea disminuye. De todos es sabido, de nuestras  épocas de estudiantes, que el rendimiento en plena concentración no era más de tres o cuatro horas y si te pasabas de horas, a lo largo de los días, el rendimiento era cada vez menor, hasta que el final ni siquiera podías concentrarte.

A efectos prácticos, estas limitaciones de procesamiento de la información significan que es realmente difícil, por no decir imposible, permanecer concentrado al cien por cien a lo largo de todas las horas que dura la sesión del mercado.

Se puede llegar a pensar que el tiempo que transcurre entre operación y operación no tiene ninguna influencia directa sobre el resultado, lo cual no significa que no sea importante, ya que nuestra concentración también debe ser muy alta en esos intervalos, puesto que debemos estar muy atentos y no debemos bajar la guardia, ya que debemos detectar y preparar otras posibles operaciones.

Para nuestro trabajo es mucho mejor elegir, para operar, unas horas en las que el mercado tenga el suficiente movimiento que nos permita hacer varias operaciones y nuestra concentración sea del cien por cien, el resto de horas dejarlas sin operar y descansar para rehacer fuerzas, preparándonos para la sesión del siguiente día.

Por tanto, lo que se ha de hacer para conseguir estar concentrado al cien por cien, siempre que lo necesitemos sin preocuparnos por la fatiga o el cansancio mental, es regular nuestra capacidad de concentración a lo largo de la sesión, dependiendo de la situación en la que nos encontremos en cada momento. Así, entre operación y operación, podemos mantener una línea base en torno al 60 – 75% de nivel de concentración (estado de vigilancia) para subir al cien por cien a la hora de planificar y ejecutar la siguiente operación.

¿Cómo se realiza esta regulación? El instrumento que se utiliza para alcanzar el máximo nivel de concentración es la rutina pre-operación (lo veremos en el siguiente artículo). Esta sirve para concentrarnos en la preparación y ejecución de la operación. Una vez ejecutada la operación se vuelve al estado de vigilancia (60 – 75%) para después, en la siguiente operación, volver a realizar de nuevo la rutina pre-operación y estar otra vez al cien por cien. Con la realización continua de esta secuencia conseguimos estar concentrados cuando realmente lo necesitamos, sin gastos extras de energía mental. La concentración será máxima durante el tiempo que dure la preparación y ejecución de la operación y el resto del tiempo a un nivel intermedio lo que ya no supone ningún problema para nuestra mente. Con el entrenamiento y la realización continua de esta secuencia se produce en nuestra mente una asociación entre rutina pre-operación, ejecución y máxima concentración, actuando la rutina como disparadora de la concentración.

17/08/2006.

La autoconfianza.

Artículo del Psicólogo deportivo D. Oscar Del Río (adaptado a la operativa intradiaria)

Es el factor Psicológico que más influye en el rendimiento del Trader durante la operativa.

La falta de autoconfianza trae consigo preocupación, dudas e inseguridad que se reflejan automáticamente en su operativa. La actitud del Trader se vuelve más conservadora y poco a poco se apodera de él un cierto temor que (si no se ataja rápidamente) puede llegar a bloquear sus reacciones, ya que estará tan pendiente de no fallar que no encontrará nunca el momento de entrar en el mercado. Buscará siempre algo, que nunca llega, que le confirme que está en la dirección correcta. Como sabe que no está realizando las operaciones que debería, aún a pesar de estar bien planteadas, puede llegar en cualquier momento los autorreproches y autocríticas, menoscabando aún más su confianza.

La autoconfianza es sentirse internamente con la capacidad de conseguir algo o también se puede definir como la creencia de que somos capaces de hacer algo.

Aunque las dos definiciones parezcan iguales, no tienen nada que ver la una con la otra, ya que la primera enfatiza la capacidad para conseguir unos resultados, mientras que la segunda hace referencia a las conductas que podemos llevar a cabo en un momento determinado. De estos dos factores (resultados – conducta) va a depender la confianza del trader para que a medio – largo plazo la autoconfianza no sufra altibajos o que incluso se desmorone; o por el contrario, se mantenga en una línea ascendente.

A la hora de hacer una operación el Trader puede centrarse en si saca o no beneficios (resultado), o en si ha entrado y salido bien al mercado, utilizando sus conocimientos y el sistema (conducta – ejecución), independientemente del resultado obtenido.

En el primer caso, el Trader, está haciendo depender su autoconfianza en factores que no puede controlar, ya que a pesar de haber hecho una buena entrada siguiendo el sistema, el mercado puede girarse repentinamente: Por una noticia, por unas ordenes mal introducidas por un broker, Maniobras Orquestales en la Oscuridad, puede haber un fallo en la conexión de cualquiera de las empresas que tenemos contratadas (línea telefónica y Adsl, Internet, recepción de gráficos, broker, Meff, etc.). En fin, hay muchas más cosas, de las que parecen, que se escapan a nuestro control.

Sin embargo la conducta – ejecución, si que depende íntegramente  del control del Trader.

Por lo tanto no podemos dejar que nuestra autoconfianza a corto plazo dependa de factores ajenos a nosotros, como puedan ser los beneficios obtenidos, ya que un mal resultado nos afectará muy negativamente y poco a poco minará nuestra autoconfianza.

Es obvio que la clave para mantener intacta la autoconfianza es evaluar el rendimiento en base a nuestra conducta – ejecución. En una palabra, si hemos hecho bien o no las cosas independientemente del resultado. Ya que los resultados negativos forman parte del sistema y debemos verlos sólo como eso.

Para fomentar nuestra autoestima, cuando nos dispongamos a trabajar debemos estar preparados técnicamente, motivados y concentrados al 100% en que vamos a hacer las cosas bien y, por supuesto, relajados. Por lo tanto el resultado dejará de ser importante y nos centraremos en si hemos hecho las cosas bien o mal (a veces se hacen las cosas bien y el resultado es malo y viceversa).

Todo aquel que se encuentre en una crisis de autoconfianza motivada por sus resultados, no sabrá si los resultados positivos no vienen porque no tiene autoconfianza o no tiene autoconfianza porque no vienen los resultados.

Para ponerle solución el Trader debe hacerse estas dos preguntas:

¿Sé lo que tengo que hacer en cada situación? Y ¿Me creo capaz de hacerlo? A partir de aquí se harán estas preguntas en cada una de las facetas de la operativa: Conocimientos, sistema, entradas (como, cuando, donde), stops, objetivos, situaciones de conducta (presión, concentración, incertidumbre, temor, dudas, etc.).

En el caso de que las dos respuestas sean Si cuando el trader analice cualquiera de estas situaciones, deberá actuar con decisión y confianza, ya que no alberga ningún tipo de dudas con respecto a lo que debe hacer y en su capacidad para llevarlo a cabo.

En el caso de que su respuesta sea No, deberá identificar el camino que debe seguir para salir de la crisis. O buscar, en su caso, la ayuda necesaria.

Como podemos mejorar nuestra autoconfianza.

No centrarse en el resultado.

Centrarse sólo en lo que se ha de hacer.

No pensar en las consecuencias positivas o negativas de la operación.

Eliminar dudas con respecto a si será capaz o no de hacerlo.

Visualizar la operación.

Fijarse objetivos de ejecución.

Sin preocupaciones, relajado, motivado y concentrado, focalizado en el reto y la oportunidad.

Hacer autodiálogos positivos.

Hacer autoevalución objetiva.

Evitar autocrítica destructiva.

Siguiendo estas pautas generales le será más difícil mantener un nivel de autoconfianza óptimo y sin altibajos en el tiempo y sin que las malas rachas en la operativa desmoronen su confianza. También le resultará más fácil salir de la crisis ya que no se encontrará perdido al saber los motivos que le afectan.

A priori, podemos pensar que cuanta más autoconfianza, mejores resultados obtendrá el Trader en su operativa; y es cierto, pero además deberá mantener unos niveles adecuados de concentración y motivación. Por lo tanto es importantísimo que el trader tenga un nivel alto de autoconfianza que haga que se movilicen el resto de recursos técnicos y psicológicos de los que dispone.

Tampoco es bueno ir pasado de autoconfianza, ya que se puede bajar la guardia y el mercado se merece un respeto que nunca se le puede perder.